Ya he tenido un ratillo. La verdad es que ha sido una jornada entrañable y muy corta, pero que ha merecido la pena.
Como bién dice Glorito nos vimos a las puertas de su hotel en la playa de Patos en Panxón y fuímos rumbo a Baiona. Como ya la habían visitado el día anterior fuímos a la "Virgen de la Roca". Una estatua de grandes dimensiones hecha en piedra y con la cara de marmol situada en lo alto de una colina, que tiene una barca en sus brazos a la que se puede subir por una escalera interior, y que de hecho, subimos!!.

A continuación pasamos por A Guarda, donde como bién dice pepecoslada está el espectacular monte de Santa Tecla con sus espestaculares vistas, pero que pasamos de largo ya que los Gloritos también lo habían visitado el día anterior.
Fué allí donde embarcamos nuestros qashqais en el ferri internacional sobre el Miño camino de Portugal, donde pusimos ruta hacia Valença do Minho para degustar un bacalhao dentro de la Fortaleza, lugar increiblemente conservado donde se siguen vendiendo sus famosas toallas

He de decir que la mayoría de mis fotos las ha sacado Goncarín. En esta nos pilló a Glorito y a mi intercambiando impresiones


Este es el qashqai de Glorito desde su óptica


El cazador cazado


Los qash en el ferri internacional

Los Gloritos buscando las toallas de pepe


Veis como la tenía grande.....!!


Parte de la fortaleza...

Las tres mujeres de la expedición


Después de comer cruzamos otra vez el Miño, pero esta vez a través del antiguo puente férreo, hasta la ciudad histórica de Tui, por donde dimos un agradable paseo bajo la lluvia.



Después, y como ya se hacía tarde, sobre todo para los más pequeños, regresamos al hotel de los Gloritos, pero obviando autopistas y autovías, atravesando el monte por carreterillas y caminos que mi frágil memoria recordaba, y donde un inesperado parque empresarial en construcción se cruzó en nuestro camino y nos hizo pasar unos momentos de incertidumbre hasta retomar otra vez la ruta adecuada. De estos momentos siento decir que no hay fotos

En definitiva, una jornada estupenda con una gente estupenda, donde lo más importante no fué ni el paisaje ni el clima, sinó por supuesto el
vinho verde 
Deica