"No hace falta verlo. Si lo oyes desde fuera puedes saber que es un YD22, y que con toda certeza lo que oyes proviene de un Almera, Tino, X-Trail o Primera. No suena a gasolina ni tampoco a diesel, más bien a la combinación de éste último con un tono agudo que recuerda al reactor de un avión."
Este motor de tan peculiar sonido siempre tuvo el mismo bloque de 2.184 cm3, con un diámetro de 86 mm y una carrera de 94. Asimismo, su "misterioso" sistema M-Fire de combustión modulada, su distribución doble árbol por cadena y 16 válvulas fue montada durante toda su vida comercial, pero no sucedió lo mismo con el resto
Apareció allá por el año 2000, montado sobre el Almera. Por aquel entonces llevaba una bomba radial de inyección directa y un turbo de geometía fija Garrett GT 1.5, que incrementaba en 1 bar la presión de admisión. No llevaba intercooler, su relación de compresión era de 18:1. Desarrollaba una potencia de 110 cv y 24,3 mkg de par.
En el año de su debut sufre su primera evolución para montarse en el Tino. El cambio era simplemente la adopción de un intercooler para pasar a desarrollar una potencia de 114 cv y un par motor de 24,0 mkg.
En 2001 aparece con el X-Trail otra evolución: como en el Tino monta intercooler, pero estrena un sistema de inyección common-rail Denso a la vez que reduce su relación de compresión a 16,3:1 (me atrevería a decir que fue el pionero en la actual tendencia a rebajar la relación de compresión). Mantenía la potencia de 114 cv del Tino pero aumentaba hasta 27,5 mkg su par motor.
Para el nuevo Primera en 2002 se incorpora el turbo de geometría variable, aumentando su potencia hasta los 126 cv.
Pero la auténtica revolución llega con la renovación del Almera en 2003, cuando deciden dejar de fabricar una versión de motor para cada modelo y "estandarizar" un poco: sacan entonces dos versiones (en realidad dos y media). Ambas llevaban una evolución del sistema common-rail Denso con una presión de inyección de 1600 bares y un turbo de geometría variable Garrett VNT GT18 que proporcionaba 1,3 bares de sobrepresión. La relación de compresión aumentaba ligeramente hasta 16,7:1.
La versión más modesta desarrollaba 112 cv y se podía montar tanto en el Almera como en el Tino. Poniéndole un intercooler sacaron su versión más potente: daba 136 cv y 31 mkg de par en el Almera, en el Tino y en X-Trail, mientras que en el Primera llegaba a 140 cv y 32 mkg debido a una diferente colocación de los colectores para (según se dijo) adaptarlo al hueco disponible bajo el capó. De ahí lo de dos versiones y media.
Tras la desaparición de los modelos que lo habían llevado, se dejó de montar este motor en 2007, con el cese de producción del X-Trail T30. No destacó por tener bajo consumo, ni por ser muy potente, sin embargo salvo algunos problemas de origen electrónico en algunas unidades de 136 cv, la fiabilidad mecánica de este motor puede permitirle hacer muchos cientos de miles de kilómetros... y su sonido es único.