Yo tengo un cambio CMP en el C4. Pueden verse como un quiero y no puedo o como una manera económica de tener un "automático".
Mi experiencia es que la gestión electrónica no es mala, el 99% de las veces cambia más o menos como cambiaría yo en un manual. Sólo paso a modo secuencia en carreteras rurales llenas de curvas y cambios de rasante, porque el coche no ve la carretera y no es plan que pase a una marcha más larga a 50 metros de una curva cerrada. En modo secuencial no sube de marcha automáticamente aunque llegues al corte, sí reduce para que el coche no se cale.
Aún en modo automático las levas del volante permanecen operativas, permitiendo hacer correcciones puntuales sin tener que pasar a modo secuencial para cosas como reducir antes de un adelantamiento o aumentar una marcha sin tener que pisar el acelerador durante una bajada en la que no se necesite retención del motor.
Teóricamente el disco de embrague viene sobredimensionado para durar más que el coche, y aún así se puede cambiar como en uno manual.
El no tener posición P no supone ningún problema, porque habitualmente se apaga el coche con 1ª o marcha atrás metida (igual que un manual) y no pasa a punto muerto sin poner el contacto y con el freno pisado. Aún en el caso de apagar en N, tiene el freno de mano eléctrico que se acciona automáticamente al apagar el coche.
Por otra parte, al contrario que el convertidor de par, no incrementa el consumo.
Es un mecanismo robusto y sin mantenimiento, al contrario que el DSG de VAG. Sin embargo éste último (lo probé) es mucho rápido y algo más suave al hacer los cambios.
Yo estoy muy contento con el CMP, pero aún así le encuentro un fallo: el coche no empieza a moverse al soltar el freno, y por lo tanto es necesario acelerar. Ésto dificulta un poco las maniobras al no tener tampoco control sobre el pedal del embrague.
No será tan suave o fiable como un convertidor de par, pero el incremento de precio sobre una caja manual es de apenas unos 800 € frente a los 3000 de un automático de verdad. Ésto, sobre un coche de 17.000 €, supone la única manera de democratizar los cambios "no manuales".
