Tras una sofocante tarde de sol con la churri en la playa de Penencia (cerca de Ferrol) en la que no nos pudimos bañar por culpa de una bandera roja y olas de 2-3 metros, fuimos a tomar un refrigerio al chiringuito. Como ya era tarde para volver a la arena, pero pronto para ir a cenar, decidimos salir a dar una vuelta con el coche por cerca del puerto exterior, y llegamos a las ruínas de la base militar de Lobateiras.
Una pena el no haber llevado ni prismáticos ni cámara de fotos, porque estaba el cielo despejado y se veía perfectamente toda la ría de Ferrol, e incluso la ciudad de A Coruña, que a pesar de tardarse en llegar 45 minutos en coche, está a menos de 15 km en línea recta. Os pongo unas fotos de Panoramio:




Pero cuando quise dar la vuelta, aproveché que a mi izquierda encontré un camino y me metí por él con intención de aprovechar el cruce para dar la vuelta. El caso es que un poco más adelante había una liebre, y por verla mejor me adentré unos pocos metros más. Lástima que se asustó y salió corriendo. El caso es que el camino era recto, metí marcha atrás (tenía el sol a mi espalda) y no sé muy bién por qué, salí como un fuego hasta que noto cómo el coche se me hunde por la esquina trasera derecha y oigo un "
POTOCLÓN!!!"

Me bajo del coche para ver la que había armado: la rueda delantera izquierda casi en el aire, la trasera derecha en la cuneta, y el silencioso chafado encima de una piedra enorme de granito. Menos mal que salvo mi novia, nadie más ha visto la "artistada". Fue una embestida involuntaria, pero similar a las de lo que los yankis llaman "destruction derbi" y que para un amante de los coches viene siendo lo mismo que una corrida de toros para un ecologista.
Como no parecía grave, volví a meter el coche a la pista y me volví a bajar para comprobar de nuevo que no había daños mayores.
Tras una cena en la mejor pizzería de ferrolterra, volvimos para casa y le saqué unas fotos:

En ésta señalo lo que creo que tocó. Ahora ya no me parece mala idea que lleve el silencioso tan expuesto, porque de no llevarlo, todo el golpe se lo hubieran comido las barras del paralelogramo de la suspensión (que creo que también tocaron un poco con la piedra), así que dentro de lo malo, mejor j*der el silencioso. Que además, tampoco quedó tan mal, como se puede apreciar en la siguiente foto:

En la última, pongo cómo se ve el golpe. Como no rompió nada y no me importa que se vea ese bollo, paso de arreglar nada. A saber cuánto me intentarían clavar por un silencioso nuevo original (dudo que haya en la competencia algo tan "original" como éste) y tampoco estoy muy por la labor de encargar uno artesanal. Es muy rarísimo que a un diesel le haya que cambiar el escape por cosas como corrosión o algo así, por lo que me temo que quedará así de por vida.

Nada más. Cuidadito al dar marcha atrás.