Pues eso, con la que cayó el viernes en Madrid, no me quedó más remedio que probar el comportamiento de las ruedas en la nieve. El resultado fue espectacular. Ni un mal gesto, un agarre espectacular, por supuesto sin hacer el burro.
Ahora bien, en las zonas donde había hielo o nieve muy pisada ( que se había convertido en hielo) ese es otro cantar. Supongo que en esa superficie solo agarran las ruedas con clavos. De todas formas estoy contento.
