Si de algo me han servido diez años de escribir en foros ha sido para darme cuenta de que no importa la experiencia que puedas aportar en un campo, la experiencia laboral, los datos contrastados y demostrables que aportes en las respuestas o la claridad en las explicaciones; siempre habrá alguien que los ponga en duda y que porfíe en el debate.
Por lo tanto entiendo que entrar en discusiones de este tipo es estéril fuera del mero divertimento, y entre lo que yo entiendo como divertimento no está el leerme cinco o seis respuestas de a página cada una a un simple comentario mío. Si a Pepe no le ha gustado mi respuesta... pues oye, ¡qué le vamos a hacer! Tampoco me gusta a mí que a los que SI confiamos en Libertad Digital o que NO nos creemos las chuflas del bobierno con el 11M nos trate de creduloides. Unas por otras y todos amigos.
Vamos a ver si dejo claro un punto importante que es precisamente la madre del cordero del diseño y la fabricación. Sé que será inútil y el debate continuará, pero al menos luego no se me acusará de no poner mi grano de arena para que todo el mundo sepa cómo funciona este mundillo y que al menos hable con un mínimo de conocimiento. No lo explicaré más ni entraré en más debates, al igual que me reservo mi derecho a leer posts enciclopédicos, aunque en este caso voy a faltar a mis propios principios (como decía Groucho yo también tengo varios) y os voy a meter un rollo de puta madre.
El Pathfinder se empezó a fabricar en el año 2005, a razón de unos 10.000 al año. El Navara, muy similar en casi todo, aproximadamente el triple. Vamos, que entre el uno y la otra salen de la Zona Franca unas 40.000/45.000 unidades al año. Un 10% de la producción se destina al mercado español y el resto a exportación, desde Colombia hasta Nueva Zelanda pasando por Sudáfrica, por lo que calculo que hay en el mundo unos 250.000 R51 (Pathfinder) y D40 (Navara) fabricados en Barcelona, de los cuales unos 20.000 Navara y 5.000 Pathfinder circulan por España.
¿Cuántos embragues se han roto?, ¿cuántos tubos de turbo?, ¿alguien ha echado en falta no llevar un decantador de aceite?, ¿alguien ha notado alguna mejoría por instalar un tubo de acero en lugar de el de caucho?
Cuando se diseña un coche, el fabricante intenta ofrecer un producto a un precio adecuado (establecido por el mercado, no por el fabricante) a una masa potencial de clientes cuanto más grande mejor. En este caso se busca a un varón de entre 35 y 60 años, con un nivel cultural y económico medio-alto, amante de la comodidad y la buena vida y que también gusta de la Naturaleza, bien como cazador, pescador, esquiador, senderista o simple degustador de tortillas de patata rodeado de hormigas, escarabajos y boñigas de vaca.
Este cliente potencial no tiene ninguna necesidad de tener un tubo del turbo de acero ni un decantador de aceite. Tanto una cosa como la otra le importan un carajo y lo único que quiere es que su coche funcione bien, no tenga fallos y que le sirva principalmente para trasladarse, para demostrar su status social dentro de la manada y para llenarlo de barro de vez en cuando en momentos de ocio; pocas veces, ya que este bobierno también nos ha prohibido salir al campo. El que algunos conductos se le manchen de aceite cuando el motor cumpla 300.000 Km se la refanfinfla, y no digamos el llevar un tubo de acero en lugar de uno de caucho.
¿Creéis que Nissan no tiene el potencial y la tecnología para hacer un coche extraordinario que incluya todos los bricos que hemos leído? Por supuesto, y algunos más que están guardados en el baúl del futuro.
¿Creéis que ese cliente potencial pagaría el sobrecoste de instalar todas esas pequeñas maravillas que en gran parte de los casos ni siquiera se va a enterar de que las lleva? Cachisss, eso ya...
Coches cuasi perfectos ha habido muchos, desde los Duesenberg de los años 30 hasta los Rolls y Bentley de toda la vida. La una desaparecida hace 75 años y las otras que continúan porque a BMW y a Volkswagen no les importa perder dinero con ellas. Cruda realidad, pero incontestable.
Vamos un poco más allá. El que un usuario quiera mejorar su coche no implica que esa mejora sea asequible para el fabricante ni necesaria para el resto de clientes. Yo sólo he metido las arandelas de acero y unos ganchos en el maletero para colgar las bolsas del supermercado, unos 15 euros en total.
Que multiplicados por los 250.000 vehículos fabricados se convierten en unos 3.000.000 de euros, que o bien pierde la empresa o bien se repercuten en el cliente. Bah, son sólo unos pocos euros ¿verdad?
Pues como los 8 euros al año que cuesta de más una batería nueva y original comparada con la de Feuvert made in Sabediosdonde, y sin embargo el cliente la busca fuera. Mayor precio significa menor clientela, cuanto más caro sea el coche menos clientes lo comprarán; es así de sencillo, no importa que el gap sea de 2.000 euros o de 100.
El famoso y puñetero tubo de acero del turbo es un caso claro de otro asunto en el que parece que tampoco se piensa detenidamente. En el principio del desarrollo se ha probado hasta la saciedad el tubo de caucho, cientos o miles de horas en un banco de pruebas y posteriormente en carretera desde el Cabo Norte hasta el sur de Argelia durante cientos de miles de kilómetros. No debe haber dado demasiados problemas cuando está montado en 250.000 vehículos sin problemas aparentes.
Por lo tanto el usar uno de acero es simplemente encarecer el coste directo del vehículo en unos 8 euros sin ninguna ventaja adicional, que en 250.000 vehículos son 2.000.000 de euros, que no gano yo ni en tres meses. Por cierto, que eso de la ganancia en bajos me tiene muy asombrado, porque no sé qué bajos se esperan de un motor diesel al que hay que poner a tope de vueltas para ver cómo ese tubo, presuntamente, se hincha como un globo. Os recuerdo que el par máximo en un YD25 está en 2.000 rpm, muy lejos del régimen máximo.
El que una tienda de Barcelona suministre este tubo para unos cuantos clientes que deseen sustituirlo no quiere decir que eso se pueda hacer para la gran serie. Haría falta industrializar ese tubo para que en vez de fabricar quince o veinte cada año se hicieran 45.000, que no es lo mismo. Eso significa una inversión mucho mayor que la necesaria para un tubo de caucho y, repito, sin ninguna ventaja adicional. Y las inversiones en el mundo del automóvil se miden en decenas de miles de euros.
El caso del tubo es sólo un ejemplo. Hágase extensible al resto de modificaciones. Como bien decía Voltaire, lo mejor es enemigo de lo bueno.
Yo llevo conduciendo Nissans desde el año 1991, excepto tres años entre el 2004 y el 2007 que tuve un Land Cruiser 90. Gran coche, sin duda, pero ni punto de comparación con un Pathfinder (aquí supongo que lo justo sería comparar al Pathfinder con los 120 y 150) y con los mismos fallos, tanto en el modelo (apoyos de motor rajados, ruidos en el maletero, imposibilidad de mantener el calado de volante más de 1000 Km...) como en el servicio de concesionario (la rotura de los anclajes del motor ni la notaron, los tíos) que se encuentran en cualquier otra marca, sea Nissan o no Nissan.
Jamás he tenido ni un problema grave. He llevado Primeras P10, P11 y P12, Pathfinders, Tinos, Patrol, un Note y un Micra C+C, automáticos y manuales, con volante a la derecha y a la izquierda. Ni un problema nunca y siempre cuidando de cumplir las recomendaciones del fabricante, que no terminan cuando se acaba la garantía, por cierto.
Bueno, creo que ya está bien de rollo patatero. Estoy completamente seguro de que después de este post aparecerá otro que diga: "Sí, pero...". No voy a debatir ni a discutir nada. Son muchos años ya bregando con lo mismo como para encima tener que discutirlo también aquí al llegar a casa. Me daré por contento si consigo dejar claros un par de comentarios que resumiré en tres:
a) Una cosa es un brico hecho en el taller de casa por un señor con tiempo, dinero, herramienta y material y otra muy distinta llevar ese brico a una cadena de montaje para hacer 45.000 vehículos al año.
b) Los coches se diseñan y fabrican para cubrir las necesidades generales de una masa potencial de clientes con el justo equilibrio entre calidad, plazo y precio. Gastar siquiera un miserable euro de más no necesario significan 45.000 euros perdidos al cabo del año.
c) Harto estoy (pero harto de verdad) de enterarme de casos en los que el "manitas" de turno ha preparado la de Dios es Cristo en su coche y luego echa las culpas al fabricante de que su vehículo empieza a dar problemas. No hablo aquí ni de Monty ni de Nissan, sino de forma totalmente general. Creo que todos hemos oído quejarse a algún manazas en cualquier barra de bar de los fallos de su coche. En cierta ocasión me encontré con un merluzo que se quejaba de que el motor de su Primera P10 2.0 había petado con 40.000 Km. Luego me enteré de que no había cambiado el aceite nunca. Esto es real.
Si estos dos conceptos que he resumido en tres quedan más o menos claros entenderéis por qué eso de las modificaciones personales me dan tanto yuyu, fuera de chorradas como poner cuatro ganchos en el maletero o sacar un cable para alimentar la emisora.
Monty, yo no soy vendedor. No puedo darte un buen precio para un Leaf, si es que alguna vez se llega a vender aquí. Tan sólo los familiares de primer grado pueden acogerse a los beneficios de los empleados. Si cuando se lance el coche aquí también podemos presentar a gente fuera de la familia te pondré al corriente.
Pues eso, espero que hayáis llegado hasta aquí, que hayáis entendido que fabricar un vehículo no es sólo juntar unos pocos miles de piezas y que no busquéis acritud en el texto, aunque la haya, porque lo negaré con toda la caradura del mundo.
Y si además os habéis entretenido pues mejor que mejor.
Regz