Ya os lo leeréis en las crónicas, pero uno de los pocos incidentes que hemos tenido en Marruecos este año, han sido algún que otro aterrizaje en dunas cortadas. En mi caso dos, ya es mala suerte, porque tal y como íbamos haciendo dunas se minimizaba la posibilidad de caer en esta trampa.
La primera fue a escasa velocidad, en la pista del Dakar, zona de dunas bajas, matorrales, una caída que gracias a llevar el protector central no tuvo mayor importancia ya que la absorbió él completamente, a pesar que desde dentro la castaña se notó bastante fuerte.
La segunda fue surrealista del todo. Andábamos serpenteando, a buen ritmo ya que se iba dando la cosa bien, y la dinámica era siempre la misma: Subes la duna en una S muy abierta, de modo que llegas a la creta con una diagonal de unos 75º, y ya arriba giro para quedarse en paralelo a derechas, avanzas unos metros, miras por la ventanilla, compruebas que no corta, y pabajo, eso pero sin parar y a buen ritmo, todo enlazado. Bueno, pues la puñetera duna, tenía un socavón del ancho dle coche, y bajé justo por él, de modo que el trompazo fue bueno, de estos que no te esperas ni te explicas. Miro por el retrovisor, lo veo, y me cago en todo a la par que doy gracias de que no saltase el airbag... pero vamos, que hasta la acompañante acabó con dolor de cuello para que os hagáis una idea.
La plancha absorbió en 100% del golpoe (la de los agujeros) y se dobló un poco, no tanto como para que los tornillos (que se doblaron también) opusieran resistencia a ser sacados, y sustituídos por otros. Total, que nada original del coche llegó a golpearse.
Peeeero, con el cimbreo, las patillas que sujetan el radiador del Aire acondicionado al del motor, se doblaron, y al ser de plástico, hicieron una fisurita por la que se escapaba refrigerante, a razón de un par de gotitas por minuto. COmo la cosa era mínima, ese día terminamos sin incidentes.
A la tarde, con un mecánico marroquí le hicimos un remedio made in erg chebbi, a base de pasta mezclando super glu y corcho blanco, que me ha servido para otro día de dunas más duro y para todo el regreso. Ayer ya desmonté la plancha y sellé la rajita sin mayor problema, con un sellador que valía una pasta (prefería que lo hicieran en el taller a comprarlo yo porque ma salía más caro, total, la broma por 15 €). Eso sí, nada comparable a si se hubiese roto el radiador, claro.
Respecto a la plancha, se pued eponer tal cual porque sigue manteniendo 2 cm al radiador y 3 a la estabilizadora, pero quizás le de un toque de prensa para volverla a la posición actual. No se si ante semejante piña habría influído mucho 1 cm o 2 más de grosor... pero vamos, que lo que se ha tragado esta ya está más que bien...